Mi nombre es JM y mi caso es el siguiente. Llevo junto con mi mujer unos 14 años. Ella ha sido la que ha tirado de nuestra relación, ya que he sido un poco pasota. Un día mi mujer se cansó y empezó a no tener esos besos, abrazos y caricias. Vi cómo se alejaba de mí y yo ni me enteraba ya que estaba muy ocupado con el trabajo. Sus sentimientos se habían deteriorado. Así llevamos ya 2 años pero en estos últimos meses la cosa ha empeorado ya que no quiere tener relaciones conmigo. Ella me ha dicho que quiere seguir conviviendo conmigo y seguir juntos, pero de relaciones Íntimas nada. Yo creo que me guarda mucho resentimiento y hasta que no me perdone de verdad no podre llegar a estar con ella otra vez. Los hombres nos damos cuenta de las cosas tarde y yo me he dado cuenta ahora de lo que la quiero y lo que quiero seguir manteniendo mi familia. Gracias por todo. JM.
Hola JM: Probablemente un día tu mujer se cansó de darte besos y abrazos porque, como bien dices, los ignorabas sin darte cuenta de las consecuencias que esto te iba a traer. A veces damos las cosas por hechas, pero nadie nos debe nada, y no sabemos valorar lo que la persona que nos quiere nos da tan generosamente. Pero esta reflexión seguro que tú ya la has hecho. Ahora es cierto que deshacer lo andado es más difícil. No consiste solamente en que ella te perdone, sino en que se sienta comprendida por ti, y en que sepas esperar el tiempo que ella necesite para cicatrizar su herida. Conseguirás tener relaciones íntimas con ella cuando le dediques varias atenciones "no sexuales" con ella a lo largo del día, cada día; cuando tengas los detalles que ella necesita de su pareja (que no suelen ser ramos de flores, ni invitaciones a balnearios, sino sentirse escuchada y apoyada; que tengas en cuenta sus opiniones y que éstas tengan cabida en vuestra relación; que te muestres atento; que la hagas sentir alguien especial) para poder sentirse querida.
Para esto, JM, necesitas paciencia y coraje pues reconstruir los restos del terremoto no se hace a golpe de chasquido de dedos (con un simple "perdón") y el trabajo te toca hacerlo a ti pero, si sabes esperar y consigues que ella te entregue de nuevo su corazón, sé que sabrás disfrutar de esa maravillosa segunda oportunidad. Y te animo a que pongas todo tu empeño en ello, merece la pena.







