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Actualizado: 27/06/2012 | Por MSN.es, .

¿Por qué los padres no deben discutir en presencia de los hijos?

Discutir es necesario para que la pareja llegue a acuerdos, pero hacerlo delante del niño le angustia. Por eso hay que evitarlo.


¿Por qué los padres no deben discutir en presencia de los hijos?

Los niños son muy receptivos a todo lo que ocurre en su ambiente familiar, especialmente en lo que se refiere a las emociones de sus padres. No en vano dependen de ellos, que son su guía y su punto de referencia.

Durante los primeros meses de vida, un ambiente de discordia y conflicto permanente los condiciona hacia un futuro de inestabilidad y ensimismamiento. Las broncas y las malas maneras les impiden alcanzar la confianza básica necesaria para sentirse bien en el mundo.

Del primer al segundo año, el niño aprende a confiar y a sentirse valorado. Y sólo lo logra si sus padres atienden su necesidad de vivir en un ambiente seguro y acogedor.

Si las discusiones siguen siendo muy habituales cuando es más mayorcito, condicionarán su manera de actuar y de relacionarse. Y es que la imitación es la clave del aprendizaje en todo el proceso de desarrollo.

El niño copia de sus padres el estilo afectivo y de comportamiento, de modo que según haya vivido su infancia, así será su actitud ante el mundo. Todo esto debería animarnos a revisar periódicamente el modelo de funcionar que ofrecemos a nuestros pequeños.

¿POR QUÉ OS ENFADÁIS?

Las discusiones forman parte de la vida de las parejas. Y es natural: compartir las dificultades, las decisiones más trascendentales (laborales, económicas...) y la educación de los hijos plantea inevitables conflictos cotidianos y facilita el hecho de que las diferencias de criterio afloren.

Sin embargo, lo que realmente daña la relación y la estabilidad emocional de la familia no es el conflicto en sí, sino el mal manejo que hacemos de él (protestar por nimiedades, dejarnos llevar por el nerviosismo, discutir delante de los hijos...).

Muchas parejas se preguntan sorprendidas por qué, aún queriéndose mucho, no pueden evitar enzarzarse en discusiones por tonterías (una toalla tirada en el suelo, quién maneja el mando de la televisión...). Basta con que uno diga algo y el otro opine lo contrario para acabar tirándose los trastos a la cabeza, sin reparar en la presencia del niño.

(Continua)

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1Comentario
27 ago. 2012 02:04
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¿Cómo

repercute en los niños?

¿Puede repercutir en los hijos la relación matrimonial? Según el doctor John Gottman, que lleva investigando este tema alrededor de dos décadas, la respuesta es sí. “En dos estudios realizados durante un período de diez años cada uno —señala—, hemos descubierto que los hijos pequeños de parejas infelices presentan un ritmo cardíaco más acelerado cuando juegan y que les cuesta más tranquilizarse. Con el tiempo, las discrepancias maritales ocasionan un bajo rendimiento escolar, prescindiendo del coeficiente intelectual que tengan los niños.” En cambio, añade Gottman, a los hijos de parejas bien avenidas “les va mejor en el campo escolar y social porque sus padres les han enseñado con el ejemplo a tratar a otras personas con respeto y a sobrellevar la tensión emocional”.

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