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Actualizado: 16/08/2012 | Por Crecerfeliz.es, .

El bebé y el calor

Los meses de calor son muy beneficiosos para los niños, pero si tu bebé tiene poco tiempo debes tomar precauciones.


El bebé y el calor

El verano es la estación que más disfrutan los niños y la que mejor les sienta, ya que el buen tiempo, la luz solar y la vida al aire libre favorecen su desarrollo físico, psicológico y emocional.

Pero con los bebés, cuando el calor aprieta, hay que tener cuidado. Gracias a estos consejos evitarás que tu hijo se sofoque o se deshidrate, que se intoxique con alimentos que se estropean por el calor o que su piel se queme con el sol.

El sistema de autorregulación de la temperatura corporal no funciona bien en los primeros meses del bebé, por eso tu hijo pasa en un momento de tener frío a estar acalorado, o viceversa. Debes estar pendiente.

¿CUÁNTA ROPA LE PONGO?

La misma cantidad que llevas tú o, a lo sumo, una prenda más (una chaquetita fina, una sabanita de algodón...). No le arropes en exceso, especialmente si es muy pequeño, ya que por la inmadurez de su mecanismo termorregulador es más fácil que sufra un golpe de calor. Ponle prendas de tejidos naturales como algodón o lino, que permiten la transpiración y evitan irritaciones. Y opta por las de colores claros, que retienen menos el calor.

¿CÓMO SÉ SI TIENE CALOR O FRÍO?

"La sensación térmica que tiene el bebé se aprecia mejor en la parte alta de la espalda", explica el doctor José Martínez Orgado, profesor asociado de Neonatología y pediatra del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid. Si notas sudorosa la zona de la nuca y tiene coloretes en las mejillas significa que está acalorado (es probable que al sentirse incómodo, llore o se muestre inquieto). Por contra, que tenga fría la punta de la nariz indica que necesita que lo abrigues más.

¿Y QUÉ HAGO SI ESTÁ SUDANDO?

Cuando el bebé suda, lo hace por la cabeza, la espalda y el tórax, y casi siempre se debe a que está demasiado arropado y a su falta de movilidad (al estar tumbado, el aire no le puede refrescar). Para evitarlo, ponle ropa que le quede holgada y que sea de fibras naturales. Si aún así está sudando quítale alguna prenda y si se ha empapado de sudor sécale con una toalla y cámbiale de ropa. No le refresques exponiéndole a una corriente de aire frío (ventilador, aire acondicionado...), porque si el sudor se enfría sobre su piel, tu hijo se puede resfriar.

(Continua)

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