Cuidados del embarazo pasados los 35 años

Ante todo, es importante que mantengas una actitud positiva y realista. Ten en cuenta que los avances médicos de las últimas décadas han hecho posible que el embarazo de una mujer madura esté mucho más controlado. Y no sólo eso: el aumento de este tipo de embarazadas ha dado muchas pistas a los especialistas acerca de las complicaciones más comunes.

?Uno de los principales problemas de la gestante añosa es la tendencia a la obesidad, por lo que es necesario que siga una dieta hipocalórica para evitar el sobrepeso, recomendando una suplementación polivitamínica?, dice el doctor Juan José de Dios.

En estas gestaciones también hay más riesgo de que la mujer desarrolle cuadros de diabetes gestacional e hipertensión (se calcula que el 15% de las embarazadas mayores de 40 años las padecerán).

La buena noticia es que los estudios han demostrado que la gestante madura es más disciplinada que la que es muy joven, de manera que sigue sin problemas las pautas que prescribe el tocólogo, esenciales para prevenir estas complicaciones.

También, cuanto mayor es la mujer, más saludables son sus hábitos: está más concienciada de los efectos nocivos del tabaco para ella (aumenta la presión arterial ligada a la preeclampsia) y para el bebé (riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer), así como de la importancia de comer fruta y verdura y hacer ejercicio.

?El seguimiento de estos embarazos es básicamente el mismo que el de una embarazada joven, aunque deberá proponérseles una amniocentesis en la semana 16 y una ecografía a nivel 3 en la semana 20?, dice el doctor De Dios, ya que el riesgo de anomalías cromosómicas, especialmente las del par 21, es más elevado.

Por otra parte es probable que te hagan el test de O?Sullivan para analizar los niveles de glucosa en sangre antes de la semana 24 y descartar una posible diabetes gestacional, que haría que el bebé creciera más de la cuenta dificultando el momento del parto.

Por último, has de saber que en las ecografías prestarán especial atención a la cantidad de líquido amniótico, al adecuado crecimiento del feto y a la posición de la placenta: es más común que se sitúe en el tercio inferior del útero que en una madre más joven, aunque lo más probable es que emigre hacia la zona media-alta del útero a medida que éste aumenta de tamaño.