No te olvides de realizar un pequeño calentamiento justo después de estirar. ¿En qué consiste? En practicar, por ejemplo, una serie del ejercicio que a continuación vas a hacer pero con mucho menos peso o de forma más lenta. Así aumentaremos la temperatura corporal y favoreceremos el flujo sanguíneo hacia los músculos. Cuanto termines el entrenamiento deberás realizar el proceso contrario, enfriar para que el cuerpo recupere el reposo original y los músculos se relajen.