
Puede que sea extravagante, incongruente, e incluso contra natura, pero así es: la moda lencera, ésa que se inspira en las prendas más delicadas y privadas de nuestro armario, reta al frío invierno como mejor sabe, es decir, con enormes dosis de feminidad e incluso de sensualidad. Las blondas de chantilly y los encajes de valencié, finísimos hasta el límite de lo posible; los rasos y satenes, brillantes y escurridizos; los tonos rosas y beige, delicados y femeninos; todos ellos se convierten en variables estéticas que, conjugadas inteligentemente, dan el salto a la ropa exterior esta temporada. La diseñadora Stella McCartney abraza sin reservas esta corriente y no duda en romper las fronteras entre la ropa interior y el prêt-à-porter con vestidos cortados en tejidos livianos y rematados con cenefas de encaje. Por su parte, John Galliano escoge jugar al despiste en su colección de alta costura de Christian Dior combinando elaboradas piezas con ligueros y corsés. Las grandes marcas de moda también incorporan la tendencia a sus propuestas: desde H&M, que da un tratamiento de costura a su línea de ropa interior, hasta Topshop, que directamente nos propone camisetas de encaje con ligas incorporadas para las más atrevidas. Por Cecilia Casero.
































