MADRID, 2 (EUROPA PRESS)

La Asociación para el Autocuidado de la Salud recomienda una exposición al sol responsable para evitar sus efectos nocivos, como quemaduras, envejecimiento prematuro y tumores cutáneos.

No obstante, "la población cada vez tiene más información y está más concienciada sobre los efectos negativos que conlleva una inadecuada exposición al sol", ha declarado el director de la Asociación para el Autocuidado de la Salud, Rafael García Gutiérrez.

Prueba de ello, este experto ha hecho referencia a las más de 7 millones de ventas de protectores solares realizadas en 2011 por las farmacias españolas, sengún datos de la consultora IMS Health.

A la piel llegan radiaciones procedentes de rayos infrarrojos y ultravioleta, causantes de alteraciones en la piel y los que la predisponen a la aparición de tumores cutáneos. Para defenderse de ellos, el organismo produce de forma natural melanina, que varía dependiendo de la edad y del color de piel. Así, las personas de piel más oscura poseen melanina en mayor cantidad y, por eso, se encuentran más protegidas.

De esta forma, mediante la escala de fototipos que cataloga la piel en función de sus características y de la propensión a sufrir quemaduras se puede conocer cada tipo de piel para adecuarla a una correcta protección frente al sol. Estos fototipos van desde el I, en el que quedan incluidas las personas de piel muy blanca y que se queman con mucha facilidad, hasta el VI, que hace referencia a las personas de color, que no se queman.

Una vez identificado el perfil, hay que elegir el fotoprotector más adecuado con el fin de aumentar la capacidad de defensa frente al sol. "Un buen fotoprotector tiene que ser resistente al sudor y al agua y no debe causar irritación", ha precisado García Gutiérrez.

No obstante, la radiación es más o menos dañina dependiendo de distintos factores como la altura del sol, la nubosidad o el ozono. Así, en zonas de montaña, o cuando el sol está más alto, los efectos nocivos de la radiación solar se ven potenciados. "También, hay que tener especial cuidado con la incidencia de la luz sobre la arena, el agua o la nieve, y no olvidar que en un día nuboso, el 80 ó 90 por ciento de los rayos UV sigue traspasando las nubes", ha argumentado este experto.

El uso correcto de las cremas solares es otro aspecto a tener en cuenta. Hay que extenderla abundantemente por las zonas que quedan expuestas al sol, y no olvidar orejas, párpados o cuello. "La protección solar debe aplicarse periódicamente y de forma generosa, teniendo especial cuidado en los niños, aunque se encuentren bajo una sombrilla", ha añadido García Gutiérrez.

En general, desde la Asociación para el Autocuidado de la Salud aconsejan, entre otras cuestiones, no tomar el sol entre las 12 y las 16 horas; evitar el uso de perfumes y lociones con alcohol y aplicar el protector solar media hora antes de exponerse al sol y renovarlo cada dos horas o después de cada baño.

También, utilizar protectores labiales para evitar quemaduras, deshidratación y sequedad; hidratar la piel después de tomar el sol y beber líquidos para reponer las pérdidas de agua y sales minerales así como utilizar gafas de sol homologadas, incluso en niños, con suficientes garantías de calidad y seguridad.