MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

A la hora de decidir cooperar con otras personas, la gente no actúa pensando en su beneficio propio, tal y como sostienen algunas tesis previas, sino que influye más el estado de ánimo y la cantidad de individuos con los que han cooperado anteriormente, según estudio de la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Zaragoza, que recoge la plataforma SINC.

La investigación revela además que el mayor beneficio para las personas que interactúan se produce cuando ambas colaboran, pero si una colabora y la otra no, ésta última tiene más beneficio que la que coopera.

Para llegar a esta conclusión, estos expertos compararon el grado de cooperación en una red en la que cada uno interactúa con otras cuatro personas y en otra en la que el número de conexiones varía entre 2 y 16. Tras ello, observaron que el resultado en las dos redes era el mismo.

"Esto ocurre porque, contra lo que se había propuesto en la mayoría de los trabajos, la gente no toma sus decisiones basándose en el beneficio que obtienen, sino en cuánta gente ha cooperado recientemente con ellos, además de en su propio estado de ánimo", explican los investigadores.

Por otro lado, el hecho de que las redes no sean importantes tiene implicaciones, por ejemplo, para el diseño de organizaciones. Del experimento se desprende que la gente no va a cooperar más por estar organizada de una determinada manera. De esta forma, se puede inferir que no hay que preocuparse del diseño de la estructura de la organización, sino de incentivar a la gente de manera individual a que coopere.