MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Hospital Universitario de Haukeland en Bergen (Noruega) han descubierto un defecto en el sistema inmune que hace que éste ataque al propio organismo causando, según aseguran, el síndrome de fatiga crónica (SFC), según los resultados de un estudio publicado en la revista 'PLoS One'.

Hasta ahora había mucha controversia sobre el origen de esta enfermedad, todavía desconocido, después de que algunos estudios la hayan relacionado con la presencia de un virus, lo que frenaba también la aparición de posibles tratamientos.

Sin embargo, los autores de este estudio han descubierto que un fármaco que actualmente se utiliza para el cáncer logra inhibir la función del sistema inmune y aliviar los síntomas de este trastorno, lo que consideran "una noticia muy alentadora".

La primera clave de este hallazgo data de 2004, cuando estaban tratando a una paciente que sufría linfoma de Hodgkin, una forma de cáncer de los glóbulos blancos, y síndrome de fatiga crónica.

Cuando la mujer recibió un tratamiento para el cáncer, llamado rituximab, los síntomas de su fatiga crónica mejoraron durante cinco meses.

Esto les llevó a un nuevo estudio basado en el seguimiento de este hallazgo previo, e involucró a 30 pacientes con este trastorno. La mitad recibió dos dosis de rituximab, dirigido a eliminar un tipo de glóbulo blanco, y la otra mitad recibió un tratamiento placebo.

Tal como informan los investigadores, entre los pacientes que recibieron el fármaco, un 67 por ciento informó de una mejora en sus niveles de fatiga. En el grupo placebo, en cambio, sólo un 13 por ciento mostró algún tipo de mejora.

"Hubo una respuesta variada: un alivio nulo, moderado o drástico de todos los síntomas", explica a la BBC el doctor Oystein Fluge, oncólogo que dirigió el estudio. Además, añade, "dos no tuvieron recurrencia (de sus síntomas), por lo que su vida cambió completamente de forma muy drástica".

La teoría de Fluge es que un tipo de glóbulo blanco, los linfocitos B, producen un anticuerpo que ataca al organismo. De este modo, cuando el fármaco "limpia" los linfocitos, en algunos casos puede "reiniciar" el sistema inmune. Sin embargo, en ciertos pacientes regresan los síntomas de fatiga cuando se producen más linfocitos B.

"El hecho de que algunos pacientes respondan al tratamiento con una mejora en la función cognitiva, la fatiga y el dolor nos hace pensar que estamos tocando uno de los mecanismos centrales", reconoce este experto, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Los científicos están ahora investigando el efecto de suministrar más dosis durante un período más largo de tiempo. Si sus presentimientos son correctos deberán responder a más interrogantes, por ejemplo, qué es lo que en realidad está atacando el sistema inmune y si es posible o no desarrollar un análisis para la fatiga crónica.