MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

El fármaco 'Votrient' (pazopanib) de Glaxosmithkline, terapia oral comercializada desde hace un año en España para el tratamiento del cáncer renal, administrado una vez al día retrasa la progresión tumoral en pacientes con cáncer de células renales avanzado.

En concreto, pazopanib inhibe los mecanismos relacionados con la progresión del cáncer renal, bloqueando y reduciendo su crecimiento. "El sentir general es que pazopanib es un fármaco muy bien tolerado y cuya eficacia coincide con los resultados de los estudios clínicos que sirvieron de base para su aprobación", ha señalado el doctor José Ángel Arranz, del Servicio de Oncología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Por otro lado, este experto ha explicado que, en el manejo de tumores localizados se extirpa, cada vez con más frecuencia, el tumor sin necesidad de resecar todo el riñón, preservando la función renal. Sin embargo, "los avances más espectaculares se han producido en el tratamiento de la enfermedad metastásica, con la aparición de medicamentos específicamente dirigidos a contrarrestar los mecanismos de desarrollo y diseminación tumoral", ha señalado.

"Hoy conocemos ya la forma de utilizar estos fármacos eficazmente de manera secuencial para optimizar su eficacia. Con todo ello, es muy probable que en un futuro no demasiado lejano consigamos convertir el cáncer de riñón metastásico en una enfermedad crónica", ha precisado.

Cada año, se diagnostican, en España, entre 2.500 y 3.000 personas con cáncer de riñón. De ellos, dos terceras partes se detectan en estadios localizados o localmente avanzados, sin metástasis a distancia, y por lo tanto son susceptibles de tratamiento con intención curativa.

"En un elevado número de casos, el diagnóstico se hace de forma casual, al realizar una exploración radiológica por otro motivo, puesto que en muchas ocasiones, el tumor no produce sintomatología, al menos en etapas iniciales", ha añadido.

En la inmensa mayoría de los casos el tumor se origina, a juicio de este experto, "de forma adquirida, en pacientes sin historia familiar de la enfermedad. Aunque no existen claros factores de riesgo, sí parece haber cierta relación entre obesidad, tabaquismo y cáncer de riñón.